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Mostrando entradas de febrero 17, 2012

SUSPENDIDO

SUSPENDIDO                   Para Helena Ahí estamos entre el ir y venir del silencio, callando lo que somos y siendo lo que callamos. Siendo lo que no somos. Seres amorfos en un tiempo sin horas, minutos ni segundos. Ahí estamos siendo sólo migajas de pan en un camino lácteo, siendo tan sólo esconmbros de lo que el amor dejó. Ahí estamos llamándonos a gritos                                [desesperados producto de la angustia de no tenernos. Ahí estamos tan tivios e inermes que nada pasa, que pasa nada. Ahí estamos y sólo estamos y sin estar estamos y sin estar somos. Ahí estamos ¡y qué triste es estar sin SER.! Ahí estamos despojándonos de dolores y exigiéndonos la vida, cuando ella radica en el sabor de la fruta, en la palabra inventada, en el verso dicho, en la dicha del escuentro. Ahí estamos ¡y qué solos estamos! y simplemente eso...                           [Estamos.

EL POETA A SU AMADA

Para Helena... el amor de mi vida. Amada, en esta noche tú te has crucificado sobre los dos maderos curvados de mi beso; y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado, y que hay un viernes santo más dulce que ese beso. En esta noche clara que tanto me has mirado, la Muerte ha estado alegre y ha cantado en su hueso. En esta noche de setiembre se ha oficiado mi segunda caída y el más humano beso. Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos; se irá secando a pausas nuestra excelsa amargura; y habrán tocado a sombra nuestros labios difuntos. Y ya no habrá reproches en tus ojos benditos; ni volveré a ofenderte. Y en una sepultura los dos nos dormiremos, como dos hermanitos.

PREGUNTAS A UN RECUERDO

El recuerdo no es un mueble viejo que se mira a veces al pasar, se roza de cuando en cuando y se le limpia el polvo alguna tarde. El recuerdo tiene vida, ... respira, busca, interroga, acecha. Recoge cosas por el camino, inventa calles y palabras, bebe de la luz, de los desastres. Se mira en un espejo compasivo, se alimenta del deseo. Puebla nuestra vida a su antojo, no tiene geografía conocida. Nadie saba cuándo comienza un recuerdo, nadie sabe si esta mañana y su luz serán un recuerdo. Años después como quien tantea a oscuras pregunto: ¿Nos bañamos desnudos bajo la ducha, llenos de risa, en ese hotel decimonónico de Leningrado? Recuerdo el color de la luz, las resbaladas caricias. Recuerdo y no recuerdo, tropiezo entre la lucidez y el engaño, entre unas paredes irreales y el olor almendrado                                                                         [del jabón. A veces creo que se rozaron los cuerpos mojados , a